lunes, 31 de agosto de 2009

Poco a poco

Poco a poco, noto como se eriza el vello de mi piel, tus ojos recorren mi cuerpo, desnudan mi alma, abren una brecha en mi corazón. Puedo ver la luna reflejada en el azul de tus ojos, rayos plateados sumergidos en un cálido cielo de verano, la luz de las estrellas jugando entre las olas de un mar sin nombre. Con sutileza, las comisuras de tus labios se curvan y sonríes, sin saber muy bien porqué.
De lejos se ve la cuidad iluminada, miles de pequeños faros encendidos para ahuyentar el miedo y la soledad, para no dejar entrar la oscuridad. Miles de corazones con mil historias que contar. La brisa que pasa suavemente tira de mí sin que lo pueda evitar. Hace frío, acércate más. Tu cuerpo tan cerca me hace delirar.
Me miras con una media sonrisa dibujada en la cara, irresistiblemente dulce. Mi cabeza sobre tu hombro, tu brazo rodeando mi cintura, tus ojos, tus manos, tus labios, tu todo. Tan sólo tú. Tú y yo.

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