lunes, 31 de agosto de 2009

Aún recuerdo el rayo de luna sobre tu piel
acariciándote como el más dulce beso,
la tibieza de tu cuerpo junto al mío,
tus brazos a mi alrededor.
Noche fría de medio invierno,
el cielo roto por el estallido de los fuegos,
tu mano cogiendo la mía,
tu sonrisa, tu olor.
Risas, gritos y gente cantando,
tan solo tu y esa mirada,
tu corazón junto al mío,
unidos por el dolor.
Y aún la gente fuera,
tu y yo, lecho de seda,
tu y tus besos,
tu piel, tu amor.
Encerrados en una burbuja,
tu y yo, sin más,
tiempo para estar juntos.
Tiempo para pensar.
Y mientras fuera el tiempo pasa,
tu y yo, inmortales,
intentando retener el tiempo
que se nos va de las manos.
Intentando retener lo que se va,
sin quererlo dejar marchar.

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